El sistema que el equipo de Green-X instaló para hacer frente al aumento de los costes energéticos y cumplir los objetivos de sostenibilidad está totalmente controlado por ordenador. Eso significa que no se enciende y apaga a horas fijas. En su lugar, responde a los datos en tiempo real y se ajusta automáticamente en función de cómo se utiliza el edificio de nuestra planta de Núremberg.
En el corazón del sistema hay sensores, concretamente de iluminación, vibración y ruido. Mientras dos de estos sensores detecten actividad, el sistema sabrá que hay alguien en la habitación y la mantendrá caliente. Si sólo hay un sensor activo, da un periodo de gracia de 10 minutos antes de empezar a enfriar las cosas. Esto ayuda a evitar el calentamiento innecesario cuando los espacios están vacíos, sin incomodar a nadie.
Además, el sistema aprende. Con el tiempo, detecta patrones, por ejemplo, cuándo suele llegar y marcharse la gente, y ajusta el horario de calefacción en consecuencia. Este tipo de comportamiento adaptativo significa que no derrochamos energía calentando habitaciones que nadie utiliza.