Por eso confiamos en un amplio conjunto de métodos de ensayo e inspección, cada uno de ellos diseñado para validar un aspecto específico de la calidad, la seguridad y la conformidad:
En Nash, cada pedido está respaldado por un detallado Plan de Inspección y Pruebas (ITP), ajustado a las especificaciones del cliente y a normas reconocidas internacionalmente como API, DIN EN ISO o ASME. Estos planes abarcan todo el proceso de ejecución, desde la verificación del material entrante, pasando por la fabricación y el montaje, hasta las pruebas finales de aceptación en fábrica (FAT).
Nuestro equipo de control de calidad se asegura de que cada requisito se capture y convierta en instrucciones y procedimientos de prueba claros. Esto incluye exámenes no destructivos (como la verificación LPT, UT, RT y PMI), pruebas destructivas cuando proceda y comprobaciones de rendimiento durante la FAT. Cada etapa se revisa cuidadosamente, se documenta y se verifica en función de los criterios de aceptación aprobados por el cliente.
Y lo que es más importante, todos los productos fabricados en Nash se someten a pruebas, aunque el cliente no lo solicite expresamente. Este enfoque proactivo garantiza la validación del rendimiento, la seguridad y la fiabilidad antes de la entrega. Los clientes o sus representantes pueden asistir a las inspecciones en las distintas fases, lo que garantiza una total transparencia y confianza en los resultados.
Combinando pruebas rigurosas con una documentación clara, eliminamos las sorpresas más adelante en el proyecto. Todos los resultados de las pruebas se registran, se firman y se revisan, lo que da a los clientes la seguridad de que el producto que reciben funcionará exactamente según lo previsto, sin concesiones.